Recuerdos del Barrio Anita

Una conversación con Frank y Julia Soto

Frank y Julia Soto fueron criados en Tucson. Julia nació en Ia esquina de las calles 17 y Osborne. A Ia edad de 8 años, se mudó al Barrio Anita. Frank crecia en Barrio Anita. Los dos se casaron cuando Julia tenia 21 años y Frank tenía 26 años. Juntos vivieron en el barrio hasta 1973. Estos son los recuerdos que compartieron con nosotros.


Frank y Julia Soto en 1988. Foto cortesía de los Soto. Frank and Julia Soto in 1988. Photo courtesy of the Sotos.

LA ACEQUIA Y EL GIGANTE MANSO
Frank Soto: Conocí a Ia acequia creo cerca de la edad de cinco años. Como si fuera hoy, puedo recordar estar al fondo de la acequia, del canal, ahogando me.

Había un hombre que medía 6'3". Fue lo que ahora decimos un "gigante manso." Estaba parado al lado de la acequia. No había la CPR como ahora lo sabemos. Me agarró y me sacudió, me sacó todo el agua. A él le debo mi vida.

Alfonso Carranza creció en la misma área cerca de la calle Oury y la misma cosa le pasó a el, entonces creo que este hombre fue puesto en la tierra sólo para sacar a los niños de la acequia.

AGUA PARA LA GENTE
Frank Soto: Según sé, había un pozo cerca de ocho pies [de ancho] allí cerca al pie de la montana de la A. La acequia fue construído con cemento y en forma de una "V." Corría casi cuatro o cinco pies en lo más profundo y fue usada para regar los terrenos de los granjeros hacia Marana y Cortero. Pero en ese tiempo no entiendo cómo podrían haber sacado mucha agua porque si vivías cerca de la acequia, especialmente en el verano, si la acequia estaba cerca a to casa, construias una presa en el agua con lamina o madera o lo que fuera para hacerlo más profundo, para poder nadar. Pero cuando yo hacía eso, tal vez en el barrio donde vivía Julia, tambíen hacían lo mismo. Entonces todos estaban intentando usar la acequia para si mismos.

JUGANDO EN LA ACEQUIA
Julia Soto: Yo sí recuerdo que el agua estaba muy limpia, no contaminada ... era linda. Había alamos, árboles grandes y viejos, y los amarrábamos can cuerdas y Ilantas en ellos y entonces nos columpiábamos —İBUM!--en el agua, porque el agua era suficientemente profundo y ancho. Y yo soy muy famosa por haber sido castigada porque cada vez que me iba a la acequia tiraba mis zapatos en el agua. Y cuando Ilegaba a la casa mi papa me zurraba y me decia, "¿Por qué tiraste tus zapatos en el agua?" Eso si era divertido tener que perseguir mis zapatos.

CELEBRANDO EL DIA DE SAN JUAN

Julia Soto: Justo allí en la calle Simpson y aquí en Barrio Anita habían muchas fiestas hermosas. En el día de San Juan, el 24 de junio, teníamos muchas fiestas.

Frank Soto: Los conquistadores mandados aquí por la reina de España vinieron por aquí y estuvieron en el desierto cuando empezó a llover a cántaros en el día de San Juan. Y dijieron eso a la gente aquí. Entonces ahora todos piensan que tiene que Hover en el día de San Juan, pero la mayoría de la veces no Ilueve.

Julia Soto: Una de nuestras creencias indígenas y mexicanas es que en el día de San Juan, si cortas tu cabello, te crecerá más largo y más sano. Tiene que ver con el agua. Y la relación es que el agua hace que las cosas crezcan. Entonces en el día de San Juan todos nos cortabamos el cabello.

En el día de San Juan, Don Jacinto Orozco, el que era uno de nuestros locutores hispanos, lo que ahora Ilaman disc jockeys ... Lo recuerdo en su traje blanco y su sombrero grande venía y teníamos música mariachi y todos venían a Ia acequia en el día de San Juan. Desde muy temprano en la mañana ... la gente empezaba a reunirse, tenían música, el agua estaba bendita. Todos se metían. Era casi como un rito anual de bautizo.

En ese tiempo no habían tantos mariachis aquí, pero había lo que se Ilamaban los Carlistas. Lalo Guerrero y todos los músicos locales iban allí y había la música y la celebración y el compañerismo. Simplemente era una celebración de todo el día.

AGUA PARA JARDINES Y ANIMALES
Julia Soto: Mucha gente usaba Ia acequia para regar sus propias hortalizas. Entre la calle 17 y Congress ... había un señor que cultivaba sandía, granadas, uvas, cebollas. Nos divertíamos robándole sandía e íbamos a Ia acequia para comerla hasta quedar satisfechos.

Había una señora Ilamada Doña Aurelia. Doña Aurelia tenía 50 o 100 perros. Y los cuidaba a todos. Doña Aurelia tenía cabello que Ilegaba hasta sus pantorrillas. Cuando ella caminaba sus perros la perseguían a lo largo de la acequia. Hasta los perros saltaban en la acequia para divertirse.

PLANTAS MEDICINALES, UN LAGO, Y LOS TRAMPITAS
Frank Soto: Más allá de Speedway, había lo que Ilamaban "La Canoa." En La Canoa, la acequia tenía… cerca de cuatro pies de profundidad y no era tan ancha. Pero allí el agua… formaba un lago. Mucha gente iba y nadaba allí. Lo que era muy importante era que en los alrededores de este lago, muchas plantas crecían, y muchas eran plantas medicinales. Curaban cualquier cosa de una resaca a una fiebra a lo que fuera. Pensabamos que Dios Ia puso allí, la acequia, porque mantenía a las plantas.

También, las personas sin hogar (en ese tiempo no estaban Ilamadas así sino "los trampas"), ellos se quedaban en esa área solos, y era un lugar donde podían bañarse. No era como ahora, si vas al patio de alguien para tomar agua una banda te persigue. Sabe, en esos días, había un árbol al frente de la casa y había una olla con mucha agua…y Ia gente paraba allí abajo de los árboles para descansar y tomar agua. Ahora no se puede hacer eso.

Julia Soto: La calle Anita era amable con los trampitas. Los trampitas bajaban del tren. La hermana de Frank, Victoria, hervía huevos y siempre les daba de comer a ellos. Entonces en cierto sentido el Barrio Anita trataba bien a los trampitas. Esa era su devoción hervir--muchos huevos y Ia gente venían (p. 24) y siempre había una olla cubierta con una tela para mantenerla fría y el agua era limpia y sabía muy bien ... Los trenes paraban aquí en la calle Main, y podías contar a las personas bajando del tren. Como yo lo recuerdo no pasaban muchas cosas malas hasta que Tucson empezó a modernizarse.

LOS CORRALES DE GANADO DE BARRIO ANITA
Julia Soto: También teníamos corrales de ganado entre [Davis] y Speedway. Teníamos los corrales con toros Brahmas y muchos de nosotros íbamos allí y nos inclinábamos sobre el cerco y mirábamos a los toros. Era un espectáculo porque las líneas del tren estaban aquí y entonces cargaban el ganado justo aquí en el barrio. Eso fue en 1938, yo solía caminar entre Contzen y los corrales para recoger leña. Era mi pasatiempo preferido. Muchos teníamos estufas de leña en ese tiempo.

LECCIONES AL LADO DEL RIO
Frank Soto: Había una vez que el Río Santa Cruz, tal vez dos o tres veces en el verano, se inundaba casi todo. Uno se volvía hombre muy rápido en ese tiempo. Íbamos al río y... idesde el puente nos echábamos un clavado en el agua! Había mucha madera flotando desde Sonora, entonces nos metíamos en el agua y nos agarrábamos a los mesquites y nadábamos con ellos hasta las orillas del río.

Estaba caminando con mi madre, mis hermanas, después de ir al bosque. Y veníamos a Ia casa y había un sapo. Y yo siempre tenía un tirador conmigo. Entonces estaba ese sapo y me fui así—iBum!—y Ia piedra lo pegó al sapo. Le pegué al sapo en la pata y el pobre sapo seguía saltando con tres patas. Mi madre me dijo, "¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué eres tan bruto con los animales?" Y dijo ella "Te va a castigar Dios." Dije, "Bueno, claro." Pero después de una hora y media, mientras Ilegábamos a Ia casa, salió un gato negro, con tres patas. Me espantó, tenía miedo. ¿Qué curó? Nunca más disparé a un sapo. Nunca más disparé a los animales que no pueden defenderse. Eso to da una lección.

TODO CAMBIA
Julia Soto: Las ranas, los sapos grandes que solías escuchar en Ia noche. "Waaaonk, Waaaonk." Ya no los escuchas ahora. Ya no hay agua. Y está cambiando verdaderamente ... teníamos espinaca salvaje ... recogíamos todas esas cosas verdes, todas las plantas medicinales ... granadas. Todo era mucho más verde que ahora por el agua. Ahora tenemos más cemento que agua.