Huellas del Pasado ... Footprints from the Past

Medicinal Plants

El Curandero

El Señor Verdugo, 89, es una persona muy interesante. Trabaja en la Escuela Davis. Tiene mucho que decir porque tiene muchos años de vida. El Señor Verdugo es muy amable y muy activo. El Señor Verdugo quiso ser doctor, pero su papá se murió y tuvo que cuidar a su familia. La familia del Señor Verdugo es muy grande y han usado las plantas medicinales por muchos años.


Barrio Anita community garden. Photo by A. J. Arzani
Barrio Anita community garden. Photo by A. J. Arzani


Photo of plants by Christina Acuna
Photo by Christina Acuña

 

APRENDIENDO A HACERSE CURANDER

   CC: ¿Cómo aprendió usted a usar las plantas medicinales?
   EV: Bueno, yo todo el tiempo he sido fanático de la medicina y un Yaqui que se llamaba Roberto Hernández, me enseñó a trabajar con las hierbas. Me ha gustado y he seguido al pie de la letra lo que él me indicó.
   Cuando yo terminé la escuela, me preguntaba mi padre: "¿Qué quieres ser tú cuando seas grande?" Doctor. Pues él le platicó a un amigo que tenía en la mina, Cándido Gamez, con el gobierno. Pues sí, le dijo, el muchacho está entusiasmado, pero para agarrar una beca ahorita, 1926. "No," le dijo, "a ver si se la consigo". Me la consiguió.
   Yo tenía todo arreglado para salir a México, D.F., el día 15 de octubre de 1926. Mi padre se mató en la mina el día primero de octubre y vi truncadas mis ambiciones.. Mi madre sí quería que me fuera, pero había una crisis inmensa, no nomás en Cananea sino en todos los países. Yo le dije, "Mamá, yo me voy a quedar," y me dijo: "No, vete, tienes todo arreglado". Pero éramos diez en la familia. "No," le dije, "yo no quiero que usted ande lavando y planchando para darnos de comer."
   Pero después ya conocí ese viejecito y ya me inducí. La primera curación que hice yo en Cananea, era un niño como de unos ocho años y obraba el niño y se le salía el intestino. Entré yo y le dije a la señora, "¿Qué le pasa al niño?" "Somos muy pobres, mire como está mi niño." "¿Me permite que lo ayude?" "Sí".
   Pues lo agarré de mi cuenta al niño, y conpuro aceite de palo caliente. Cuando el niño obraba, la señora le limpiaba primero el intestino y luego en un algodón ponía aceite de palo calientito y empujaba el intestino. Creció, después lo veía yo en Nogales, y me decía tío.
   EM: ¿Y cuando fue eso?
   EV: En 1937, estaba mi hija recién nacida.


Sr. Emilio Verdugo
Sr. Emilio Verdugo

HABLANDO DE LAS PLANTAS MEDICINALES

   ZW: ¿Cuál planta medicinal ha recomendado usted más y por qué?
   EV: Bueno mira, yo tuve un hijo muy enfermo, el más chico se me murió, dispensa no voy a dar nombres pero hubo dos doctores que le diagnosticaron que el necesitaba un transplante de corazón inmediatamente y él dijo, "Yo no me he sentido enfermo; ¿qué pierdo yo si me hago el transplante de corazón inmediatamente?" Y yo le decía, esto, esto y esto. "Pues no lo quiero; si estoy enfermo del corazón yo me quiero morir completo. ¿Qué tiempo me dan de vida?". Tres meses te damos de vida.
   Entonces me dijo: "Papá, usted que conoce tanto de hierbas, ¿hay medicinas para el corazón?". Sí, sí hay. Mira, compra la cayena; es pimienta caliente; duele al comerla, arde la lengua. La gutucola, el pino y silium.
Y con esas vitaminas que yo le di a mi hijo, Dios me lo prestó cuatro años y cinco meses, cuando los doctores le daban tres meses de vida.
   CC: ¿Cuál planta medicinal ha usado usted más y por qué?
   EV: Bueno, la planta medicinal que he usado más yo, tuve algunos pacientes, aquí había una maestra que llegó a mi casa un día llorando porque llevaba toda la cara torcida. Era parálisis parcial, y me dijo: "Mira como vengo." Se le salía la saliva y la lengua y todo. Y yo le dije: "Pues yo no he curado esta enfermedad, pero a ver".
   La estuve tratando 31 días, le di masajes, porque también doy masajes, y le di una hierba que lleva por nombre "valeriana" y después ella se alivió; ahorita la ven que parece que nunca tuvo nada.
   CC: ¿Es mejor usar las plantas medicinales o medicina moderna?
   EV: Pues hay muchas plantas modernas ahorita. Por ejemplo en el Perú han descubierto "la uña de gato," pero últimamente no la recomiendan mucho muchos curanderos porque parece que había como una propaganda. Como no hace ningún efecto malo, pues mucha gente la tomaba.
   CC: ¿Hay una enfermedad que se pueda tratar con las hierbas o con la medicina moderna?
   EV: Pues esa medicina que les dije ahorita que se llama valeriana, que de ahí los químicos
hacen el valium, y con el valium las personas se habitúan a él. Pueden estar tomándolo cada momento porque ya tienen el deseo de eso. De ahí de esa planta hacen el valium y con la planta tomándolo así en cápsulas o en té no se habitúa a él.
   CC: ¿Cuáles plantas medicinales se usan para comer también?
   EV: Ahí tienes por ejemplo el quelite, osea la acelga, el rábano, el apio; el apio es muy bueno para la alta presión, y tienes otras plantas más.


Barrio Anita Garden
Barrio Anita Garden. Photo by A. J. Arzani

EN SUS PROPRIAS PALABRAS:

   Vinieron dos señoras de México, hace algunos años, y dijeron: "¿Dónde está Don Emilio Verdugo para curarnos?" ¿Que se les ofrece? Dijeron: "Venimos muy asustadas; nos tomaron unos rayos x, y dicen que tenemos principios de tuberculosis. ¿Nos pudiera usted sugerir alguna hierba?" "Sí," les dije, "aquí en Tucsón hay bastante de esa hierba; es el pino ese que da una como bolita, y pueden tomarlo como té, y la otra bebida es leche de chiva. Y la estuvieron tomando y como a los seis meses vinieron las señoras muy contentas, y me dijeron que habían ido con los doctores, les habían tomado rayos x, les hicieron unos análisis y que les dijo el doctor que qué había pasado. "Entonces, las medicinas que nos dió el doctor las ignoramos y tomamos lo que usted nos dió."
   Hay otra hierba también que yo sugiero para el hongo. ¿Saben ustedes lo que es el hongo? El hongo es como el pie de atleta; salen unos granitos en los pies, en las arcas, en las partes vaginales, tanto del hombre como de la mujer. Da mucha comezón y despide un líquido y ese líquido va haciendo daño y yo sugiero usar el nogal silvestre, ese que da la bolita verde, la más verde, que lo tomen como té y que se pasen con algodón donde tienen el hongo, y les sugiero unas pastillas de patente que las recetan los doctores. Pero yo tengo un amigo en Nogales, farmacéutico, y las mando allá que les venda una pastilla que se llama "Fungiforte" y con eso tiene.
   Ahorita la ciencia esta muy adelantada, como dice usted, las computadoras hacen maravillas, pero habemos gente que tenemos mucha creencia en las hierbas y habemos gente que no las apreciamos. Cuando yo salía con esta señora Elvira, fue a graduarse lentes a una clínica de oculistas que está por la Pima para el este. Encontramos ahí a una señora, y se ofreció de las hierbas. Y me dijo la señora, "Fíjese señor, yo vivo en Ciudad Obregón y mi esposo es hombre de negocios y ya está perdiendo la vista por el diabetes. ¿Cree usted que pueda sugerirme alguna hierba que le ayude a mi esposo?" "¿Toma su esposo?" le dije. "No, no toma mi esposo" "Sí hay una hierba, es muy mala, muy amarga; désela." "¿Con dulce?" "No, así désela para que le quiebre el azúcar en la sangre." Y al año volvió la señora y estaba otra vez yo ahí, y me dijo: "Don Emilio, es usted?" "Sí yo soy, y Usted es la señora del esposo enfermo en Obregón ¿no?" "Vengo a felicitarlo y a graduarme lentes por que mi esposo ha mejorado mucho de la diabetes y de la vista".
   Yo cuando estaba joven sufría mucho del estómago. Cuando me casé con mi esposa seguí sufriendo del estómago. Una mañana salí muy enfermo y le dije, "Yo creo que esto es. Los papeles de mi jubilación están a nombre de usted, tengo una aseguranza de cien mil pesos, las casas están a nombre de los dos, pero al fallecer yo, tú quedas como dueña absoluta de ellas." Fui con el doctor y qué tan enfermo no iría que los enfermos que estaban ahí me dieron el paso, y me dice el doctor, "Lo que tiene usted son úlceras." Ese día me inyectó para las úlceras y está mal, y yo otro día me fui con el Doctor Froilan Fausto, un español y me dijo: "No, lo que tiene usted es mala digestion," y luego me fui con el Doctor Antonio Maldonado, muy amigo mío, y le dije y me dió el mismo diagnóstico, y luego me fui con el Doctor Sánchez que era el jefe de la Clínica Obrera. Me tomó rayos x, me examinó perfectamente bien: "Lo que tiene usted es mala digestión".
   Otro día fui con Delgadillo y le dije, "Tres diagnósticos no se pueden equivocar," le dije, "Yo no tengo úlceras, tengo mala digestión." "Ah," me dijo, "si tienes mala digestión toma el estomacurol; pues ese polvo ha hecho maravillas aquí en Tucsón.
   Yo lo sugiero mucho para el hígado, los intestinos, dolores cólicos y yo todo el tiempo tengo. Cuando como alguna comida dudosa, agarro en la puntita de una cuchara y le hecho en medio vaso de agua.
   Y va a obrar uno de este color, pero no hay que asustarse y tiene un sabor como a cal remojada; es maravilloso.


Photo of plants by Antoinette Dickens
Photo of plants by Antoinette Dickens



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Images from Davis Oral History Family Night 2002

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