Judge Lawrence Huerta: Enriching Our Lives
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Enriquezca Su Vida

Por C. Lorenzo Huerta
©1968.

CAPITULO XIII:
"LA DISCRECION EN EL SILENCIO"

"Un sabio y viejo buho, sentado en un roble
Mientras más veía menos hablaba;
Mientras menos hablaba más oía;
¿Porqué no imitar a ese viejo y sabio pájaro?"
-- EDWARD HERSEY RICHARDS

No cabe duda, el hombre es un animal social; le gusta pasar la mayor parte de su vida entre otras personas y la capacidad de poder comunicarnos verbalmente, nos alienta a buscar la compañía de de los demás -- discutir nuestros propios problemas y los de común interés, en particular.

Cuando usted conversa, ¿ha tratado de determinar el grado de interés que la otra persona tiene por lo que está usted diciendo? o, a la inversa, ¿está usted en realidad escuchando lo que se le dice o unicamente lo hace a medias, mientras mentalmente formula lo que habrá de responder? En una conversación ordinaria, es bastante difícil encontrarnos con alguien a quien en verdad le interese lo que la otra persona está diciendo. La verdad es, debemos admitirlo, que estamos enteramente ocupados en nosotros mismos -- estamos convencidos de que nuestras ideas son las mejores y dispuestos a pasarles rápidamente a los demás. El hecho de que considerémos nuestra esquinita personal como la mejor, es bastante comprensible, ya que es ella la única sobre la cual cada quien tenemos un absoluto control y completo entendimiento. Pero en lugar de tratar de exponer nuestro punto de vista y las conclusiones a que por él llegamos, ¿porqué mejor no guardar silencio y permitir hablar a la otra persona? Mientras lo hace, tratemos de interesarnos deveras en lo que esté diciendo, procurémos descubrir la razón que le motiva a decir lo que dice. Le aseguro que pronto se siente uno trasladado al mundo suyo, viendo las cosas cómo lucen desde su punto de vista. Si usted se empeña y adquiere este don, pronto le sorprenderá el hecho de que todos gustan y buscan su compañía, se lo garantizo; tal vez me diga que usted quiere decir algo tambien; bueno, puede y debe hablar con la persona que más se interesa por usted en el mundo -- usted mismo. Está bien aclarar que no estoy aconsejándole que se convierta en un maniático incoherente sino que le sugiero, procurarse momentos de sosiego -- momentos en los que salga de este mundo para una reflexión quieta e introspectiva -- entonces, en esos momentos de meditación es cuando descubrirá su sendero hacia el éxito -- la realización de su potencia por entero; en esos quietos períodos de sosiego, podrá planear su estrategia; apreciar, revaluar sus ideas y pensamientos, luego, estará listo para ponerlas en acción. Su eficiencia personal registrará una marcada elevación, porque ahora tiene sólidos cimientos.

Las personas acostumbran discutir entre sí proyectos, planes, ideas y teorías. Casi nadie comprende el error que esto significa. En primer lugar, a los demás les es imposible examinar y apreciar el verdadero valor de una idea ajena; cuando ésta llegue a la mente del oyente, será inmediatamente teñida por el color del propio punto de vista de aquel; siempre encontrará algo para ser cambiado. Ahora bien, si es consejo lo que se busca, mucho mejor es contar con la opinión de un experto profesional, a quien la intimidad no le interese personalmente y aun entonces, se tendrá una oportunidad a medias de obtener un buen consejo, pues como dice el viejo refrán: "cada cabeza es un mundo;" de cualquier manera se concluye que la decisión es cuestion de completa confianza y seguridad propias. Debe confiar en usted implícitamente; Con la actitud positiva correcta, su idea podrá ser todo un éxito -- en cambio si ella resulta ser un equívoco, no habrá nadie más que usted para reir o criticar.

La soledad, el completo aislamiento, constituyen el único lugar donde podemos obtener una mente clara, sin confusión, con la cual podamos reflexionar sobre nuestras cosas. Cada persona, adulta o niña, debería tener un diario período de confinamiento. Pruébe a hacerlo, no se niegue la delicia de este fortificador descanso enmedio de este fatigoso mundo. Existen quienes sencillamente, no pueden estar a solas ni tan sólo por unos instantes. Estas personas son digaas de inspirar piedad porque sólo intentan escapar de ellas mismas y de la necesidad de enfrentar su íntimo pensamiento. Son fracasos neuróticos y con su constante atención, lista para la crítica y conversación vacía, llegan a hacer miserables a quienes les rodean. No es necesario ser rudo con esas pobres criaturas, pero sí ser suficientemente firmes y decirles que nuestro tiempo de sosiego ha de ser gozado en soledad, si es que de él ha de obtenerse algún beneficio en la vida.

El resultado del hecho de guardar silencio apropiado, es que se aprende a comprender mejor a quien está hablando. Existen, personas quienes pueden comunicarse unicamente con aquellas pertenecientes a su mismo nivel de vida -- social o intelectual; las hay quienes pueden hacerlo con cada quien, sin importar lo antes señalado. Ahora bien, atienda a esta razón: mientras más sea el número de personas con quienes pueda comunicarse, más amplios serán sus horizontes.

Cuando siendo joven y estudiante en la Escuela de Leyes, me fué necesario trabajar para cubrir mis gastos de educación. El trabajo mejor pagado que pude encontrar fué en el interior más bajo en una mina en las afueras de Tucson. La tarea era dura -- en las dos partes, en la mina por las noches y en la escuela durante el día -- pero encuentro que fué en ese tiempo, cuando viví una de las más valiosas experiencias sociales de mi vida. Inicié y fomenté una profunda amistad, que aún existe, entre mis compañeros los mineros, como entre los estudiantes de Ley y le aseguro que algunas de las personas más diligentes que conozco, las encontré durante esa época, en ambos lugares. Mi situación era singular. Aquellos con quienes yo trabajaba en la mina, por entonces no se habían dado cuenta que estudiaba Leyes -- tampoco mis compañeros estudiantes sabían acerca de mi trabajo en la mina; así que cuando me encontraba en una parte u otra, era una persona diferente. Viví una doble personalidad guardando silencio -- pero puedo asegurar que lo más profundo de mi íntimo ser, permaneció siendo el mismo en todo tiempo. Esto me probó que se puede ser un fundamento social sano, sin importar donde se encuentre uno y si, repentinamente olvidásemos cada quien nuestro idioma, creo que aún nos comprenderíamos, ya que el lenguaje de las señas y manos es universal. Pero para alcanzar esta clase de disposición social, debemos ser callados y urgir a hablar a los demás. Puedo, sinceramente, decir que aquellos mineros con quienes conversaba contribuyeron tanto como mis amigos estudiantes a la formación de lo bueno de mi criterio mundano; me limitaba a escuchar y -- aprendia.

El silencio es precioso y solamente a través de él se adquiere conocimiento, ya sea escuchando a los demás, leyendo en su sabiduría o comunicándonos con nosotros mismos.

Si, no cabe duda, el silencio es oro -- PRACTIQUELO.

¿"ESCUCHA" A LA PERSONA CON QUIEN CONVERSA?

¿Le interesan, sinceramente, los problemas que se le exponen? ¿Qué tan importantes son sus amigos para usted?

¿SABE GUARDAR SILENCIO?

¿O hace demasiadas preguntas, dando rienda suelta a su curiosidad por conocer la vida de los demás? ¿cuchichea tocante a sus compañeros de trabajo?

¿QUE PROVECHO OBTIENE DE SU SILENCIO?

¿Ha aprendido, por medio de él, a distinguir las diferentes cualidades de sus amigos y conocidos?

CAPITULO XIV