Judge Lawrence Huerta: Enriching Our Lives
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Enriquezca Su Vida

Por C. Lorenzo Huerta
©1968.

CAPITULO XIX:
"LA IMPORTANCIA DE LA EFICIENCIA"

"La eficiencia personal depende grandemente de la lealtad y el amor al trabajo."

¿Cómo define usted la EFICIENCIA? Para mi, es el arte de producir más con menos esfuerzo; es la capacidad de ejecutar bien una obra, añadiendo el deseo de hacerlo mejor -- fuere cual fuere la tarea.

La mayoría nos consideramos EFICIENTES; usted ¿cómo se considera?

Y bien, considerándonos así en el fondo cada quien, ¿porqué es, entonces, que no disponemos de, más dinero, más educación, más influencias y más de todas esas cosas que deseamos? Las personas que en realidad son eficientes, gozan en mayor grado de todo eso que llamamos "cosas buenas de la vida." Indudablemente la falla se debe al descuido en tomar pasos definitivos para la incrementación de la eficiencia natural; No caiga usted en ese error; le aseguro que puede alcanzar niveles más altos de ella, engrandeciendo los principios básicos que posee. En vano he tratado de encontrar a quien pudiendo cumplir con la incrementación de los principios de su eficiencia personal, haya fracasado. Y ¿quién posee esos principios? Todo aquel que sea capaz de pensar por sí mismo e insistir constante y árduamente hasta realizar su idea. Tal vez me pregunte, ¿y qué probabilidades hay de alcanzar la cima de esa eficiencia, para quienes no tienen dinero, influencia y educación? La respuesta es clara y terminantes la mayor y mejor de las probabilidades. . . y la suya la tiene usted mismo.

Permítame explicarle lo que una eficiencia personal verdaderamente mejorada hace por uno. Primero, nos enseña cómo organizar la vida -- a reconocer las desventajas existentes y cómo sobrepasarlas. Si hemos de lograr éxito en las metas deseadas, debemos ante todo tener un incentivo, procediendo luego a la organización de la vida, eliminando lo inútil; pero ésto solamente uno y nadie más que uno mismo puede hacerlo, ya que como he dicho anteriormente, la vida nuestra es netamente personal. Nos enseña tambien a señalar el radio apropiado para el trabajo y descanso diarios; a adoptar buenos hábitos en todas las actividades de la vida. Los buenos hábitos no sólo ahorran tiempo sino que perfeccionan a la persona; Como ha sido dicho: "Buenos hábitos no son algo de lo que hayamos de alejarnos, porque ellos son la marca de la inteligencia."

Recuerde que todo aquello requerido en los esfuerzos para la organización de la vida, no puede ser peligrosamente dejado a la casualidad, sino debe ser seleccionado y cultivado cuidadosamente.

Al acrecentar los principios de la eficiencia, sabremos que nada es imposible si contamos con suficiente fe para luchar por lograrlo. Este lema en la vida requiere el supremo desarrollo del arte del "pensar correcto." Debemos tener siempre presente que la EFICIENCIA es la llave maestra al verdadero triunfo y es precisamente el arte del "pensar correcto" quien encabeza la lista de sus requerimientos; ésto a la mayoría, desafortunadamente, no nos viene por naturaleza, sino que debemos trabajar firmemente por su adquisición o seremos sólo un eterno desatino a trevés de nuestra vida. El siguiente pensamiento fué escrito acerca de Napoleón: "Nunca disparató en una victoria; ganó las batallas en su mente antes de obtenerlas en el campo." Deberíamos cultivar la cualidad de "pensar antes de actuar," por ue es eso precisamente eficiencia -- la calidad que separa a los hombres de los brutos.

La diferencia existente entre "lo que somos y lo que podemos ser," es la "forjada" por la FUERZA MENTAL. Con esta convicción bien grabada en el pensamiento y con la oportunidad que tenemos de poder introducirnos en las experiencias vividas por los "grandes" de todas las edades ¿porqué no aplicarnos a esforzarnos por un futuro progreso en la eficiencia de nuestras vidas?

Todas las observaciones de esos ''grandes'' podrán ser de nuestro provecho si tan sólo las buscamos en los libros; si, los libros, "el alma de las edades" como han sido sabiamente llamados; y no sólo nos enseñarán la manera de cómo fueron aplicadas las muchas artes de la eficiencia por esos "grandes," sino a la vez nos inspirarán a atrevernos a verificar lo que de otra manera hubiéramos dejado sin terminar, o peor todavía, sin siquiera intentarlo. Se ha dicho que si tratásemos de hacer las cosas ordinarias de un modo extraordinario sería más probable el éxito; pero antes de que esta opinión sea mal interpretada, debo dejar bien establecido que tal filosofía, debe estar templada con este consejo: ser siempre honrados con nosotros mismos; nunca debemos tener un falso orgullo y tratar ser diferentes nada más por el amor a serlo.

Permítaseme también hacer una franca advertencía tocante a la lectura. El leer es la combinación de los actos de hacer, ver y pensar; si no se tiene cordura para escoger lo que se lee o para aplicar el pensamiento correctamente en la lectura, se vendrá a ser un esclavo de la letra impresa. Debe de tenerse presente qué con una onza de prevención (siendo cuidadoso y prudente), se gana más que lo que con una tonelada de remedio. Así que, sea cuidadoso con lo que lea.

El arte de ser eficiente cubre todos los aspectos de la vida, en los cuales desde luego, está incluido el aprender a conservar apto nuestro cuerpo. Hoy en día, afortunadamente, se puede obtener todo el conocimiento deseado en el campo de la salud, a través de la útil información pública hecha por los más grandes cerebros, sobre ese tópico. Aprendamos a señalarnos el tiempo dedicado al trabajo y el del descanso; aprendamos la manera de reposar y esparcirnos mental y físicamente. El caballo del granjero se relaja durante el trabajo, cuando su amo lo libra de las riendas, pero muchas personas, no tenemos esta sabia facultad del caballo.

Al proceder en los esfuerzos para la organización de la vida, encontraremos que cuanto verifiquemos en este mundo depende de una serie de cosas, incluyendose entre éstas, lealtad y gozo en el trabajo. Debemos de efectuar el nuestro con la mejor buena voluntad, con vehemente persepción e intenso estímulo. Aprenderemos el atrevimiento a lo imposible; el aprovechamiento de nuestros errores y a comenzar de nuevo con sonrisa despectiva hacia ellos. Nos sentiremos dueños de nuestro destino, ya que en realidad lo somos y estaremos dispuestos y preparados, de ser necesario, a permanecer solos en la defensa del logro de nuestro ideal.

Espontáneamente trataremos de dominar el precepto de "dar para recibir" Aprenderemos, algunas veces con alegría, otras con tristeza, que el servir es lo único importante -- y que si servimos suficiente en pago recibiremos más que suficiente; y sobre todo, convencidos SABREMOS que sólo cada quien ese quien puede resolver sus propias dificultades.

Los de casta eficáz son seres triunfantes porque en el crisol de la vida han sido golpeados y golpeados una y otra vez, hasta que las fruilerías sin mérito fueron pulverizadas y sacadas de sus sistemas. Claro que de nuevo serán golpeados, pero ahora tienen edificada una firme estructura para resistir cuanto pueda venir. No reconocen obstáculos -- ya que éstos son para esos "insalvables," pertenecientes al grupo de los que siempre dicen "no puedo" --; les consta que la personalidad puede ser cultivada porque han cultivado la suya; claro que tienen defectos, pero están ocupadísimos en la tarea de eliminarlos por medio del desarrollo de sus talentos. La eficiencia les ha enseñado que con presteza de ánimo y trabajo árduo, lo imposible puede ser logrado.

Nos hace recordar que la ambición no acarrea el éxito si es dejada simplemente como "ensueño," que debe dársele vida por medio de la acción.

¿Qué parte juega la acción en el dessarrollo de nuestra eficiencia? -- La principal, porque una acción propia y correctamente aplicada a sus principios básicos, será la respuesta a nuestras oraciones. Nos permitirá avanzar en el plan de proceso que diligentemente pondrá a laborar a nuestra innata mentalidad, espíritu, físico y fuerza de voluntad. Hay quienes tratan de razonar -- buscando una excusa -- cuando no tienen el valor suficiente para enfrentarse franca y abiertamente a las situaciones difíciles, pero la práctica y aplicación constantes de los principios de la eficiencia, edificarán escalón por escalón la escalera por la cual habrá de alcanzar la cima de su triunfo; tambien le proporcionará el conocimiento de todo aquello, de lo cual hasta ahora nueve décimos le eran inútiles porque estaban fuera de su alcanze, escondido en alguna parte de su mente.

En tal desarrollo encontrará muchas sorpresas, por ejemplo, sabrá que un cambio en el modo de pensar demanda un muy grande esfuerzo de su parte; tambien que algo, previamente supuesto como cosa simple, tal como aprovechar la cólera, necesita un cuidadoso urdimiento y esmerado empeño por parte suya; ante todo, ésto quiere decir que habrá de admitir y tratar de entender su propio mal carácter -- no el del prójimo -- y habrá de comprender que cada carácter es estructura diferente en cada individuo. Sabrá que ira, odio y sexo, no pueden ser descartados de la vida por entero, pero que con la capacidad del dominio propio, podrá guiárseles como brioso corcel.

Un consejo al desesperado que trate de alcanzar este magnífico desarrollo de la noche a la mañana: aunque debe perseguir su meta inexorablemente, ésto no ha de hacerse con tal exceso de precipitación, que llegue a convertirse en despilfarro. Toda lucha por alcanzar las metas deseadas, sean cuales fueren, ha de estar antecedida por el buen juicio y paciencia. Cuando trataba yo de conseguir el nombramiento como Miembro de la Comisión Industrial de Arizona, procedí a formarme un plan de acción definida a seguir; en vista de las probabilidades que había de perderlo todo si la Legislatura llamaba a una clausura inesperada cualquier día, estuve tentado a abandonar dicho plan y tratar, por medio de abreviaturas, de traer el resultado final fuere cual fuere; pero cautamente proseguí en el plan proyectado, recordando como ya se desde hace mucho tiempo, que cuando se trata de ahorrar tiempo yendo al galope, es ese el modo como se pierde; la economía no consiste en la celeridad sino en la certeza.

En la prisa desmedida por alcanzar nuestros deseos, existe además otro peligro; el de pasar desapercibidas las cosas de verdadero valor y profundo sentido; de pronto descubre uno que por tratar de lograr cosas imposibles, se han estado desperdiciando valores eternos que se encuentran al alcanze de la mano. Sabiamente ha sido dicho que en nuestra prisa olvidamos cómo "andar y hablar con Dios." De nuevo le sugiero que haga un plan, que trabaje en él activamente pero sin apresurarse hasta el grado de perder mucho más de lo que gane. Muy pocos han sido los afortunados quienes no han gastado menos que su vida entera para obtener la meta que se han señalado.

Otra trampa a evitar es la organización a la casualidad, lo que le conducirá a un sin fín de carreras, haciéndole perder su precioso tiempo, el cual necesita ser bien empleado si ha de dirigirle por el sendero correcto hasta su meta. Muchas personas creen, equivocadamente, que la organización es inevitablemente un complicado laberinto; no lo crea, no es así, entre más sencilla sea ésta, más eficaz habrá de resultar, ya que la complicada únicamente causa rodeos; la simplicidad es un camino directo; ¿porqué no tomar una de éstas? De esta manera se podrá estar más seguro de cada paso ganado.

Con el fín de obtener lo máximo de la propia eficiencia, siga estos preceptos:

1. Estúdiese a si mismo: su destreza, talento, capacidades y predilecciones. Así habrá de emplear las horas de cada día de una manera más productiva.

2. Formule y anote un horario diario. Al principio tendrá que apegarse rígidamente a él, pero después, la fuerza de la costumbre triunfará.

3. Estudie concienzudamente el campo de mayor interés para usted. Observe a quienes han tenido éxito en él; sin embargo no los imite porque embargo no los imite porque probabilidades hay de que pueda mejorar lo que ellos han consumado.

4. Manténgase en su mejor condición física y mental. Un cuerpo cansado y enfermo o una mente infeliz y preocupada le restarán su eficiencia, viniendo a dar por resultado un parásito más en la sociedad.

5. Tome tiempo a diario para examinar lo ejecutado y señalar las ganacias y fallas. Mas no lo desperdicie lamentando demasiado las últimas; tome medidas para corregirlas y mejorar.

6. Recuerde que todo aquello que deje de hacer tendrá algún efecto sobre el proyecto de su vida y la conducción a realizarlo. Concéntrese en su ideal para que sus acciones sean ejecutadas a su propósito.

7. Traze sus actividades para poder extraerles lo más posible. Unos cuantos momentos de quieta relajación para su cuerpo puede servirle para un propósito doble, si utiliza el mismo tiempo para leer algo que extienda y amplíe su visión.

8. Sea consistente y sistemático. Esto viene a ser habitual despues de practicarlo un poco. No desperdiciará el tiempo en esfuerzos infructuosos; recuerde que hay tiempo para trabajar y para descansar; cada cosa a su tiempo.

Observando los preceptos anteriores, obtendrá Su triunfo. . . aunque le advierto, será a través de mucha paciencia y trabajo árduo, pero será de naturaleza satisfactoria y permanente, no de falsedad. Aplique su razonamiento, encontrando modo de mejorar su plan a lo largo de él; "avanze con pies de plomo," recuerde que la velocidad en asuntos de esta naturaleza, debe estar precedida por prudencia, es ésta quien debe encabezar el camino.

El saber a dónde se va es tan placentero como haber llegado -- ya que ambas cosas significan -- UNA VIDA BIEN EMPLEADA.

¿QUE PIENSA?

¿De quien cree que depende el que pueda vencer sus problemas? ¿Quien cree que es el conquistador de las dificultades?

¿SE CONSIDERA EFICIENTE?

Sabiendo que como todo humano posee los principios básicos de la eficiencia ¿qué ha decidido hacer con ellos? ¿Aprovecharlos y sobresalir o simplemente desentenderse y pasar desapercibido?

¿COMO AYUDA A SU PROGRESO PERSONAL?

¿Empleando más tiempo en pensamientos "activos" que en "pasivos"? ¿Procurando lecturas que puedan servirle a ese fin? ¿Tratando de comprenderse mejor a usted mismo?

CAPITULO XX