Judge Lawrence Huerta: Enriching Our Lives
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Enriquezca Su Vida

Por C. Lorenzo Huerta
©1968.

CAPITULO XXI:
"LA SATISFACCION DE CONSUMAR"

"Concédenos la gracia, Señor, de laborar con empeño por todo lo que en oración te pedímos."

-- SANTO TOMAS MORO

En el incontable número de personas que he conocido durante mi estancia en el mundo de los negocios, tres han sobresalido, revelándose como verdaderos "maestros" en el cumplimiento de su objetivo.

Estos tres "grandes" permanecen fijos en mi mente y ya que he tenido la suerte de conocerles íntimamente, voy a referir mis observaciones acerca de ellos.

Cada uno es un "éxito" y sin embargo cada uno es tambien un "fracaso" -- en cierto aspecto. Estudiándoseles detenidamente, sorprende el hecho de que aún teniendo en grado mucho mayor los defectos que todos tenemos, han llegado a adquirir un triunfo tal que alcanza a obscurecer sus faltas, borrándolas casi. Uno de ellos, por ejemplo, tiene el carácter más violento e irascible que he conocido; el otro, es la persona más opaca que pueda uno imaginarse y el tercero es el ser más egoísta; es por ésto que digo que constituyen un "fracaso" y creo usted convendrá conmigo en que todos y cada uno de esos rasgos negativos son insuperables, suficientemente poderosos como para arruinar cualquier carrera ordinaria: y sin embargo, ellos me han demostrado que se puede triunfar a pesar de los impedimentos morales que a la mayoría nos causan el ser excluídos de ese tan ansiado éxito. ¿Cuál puede ser pues, la condición que les ha permitido sobresalir? ¿Qué es lo que se debe de admirar y aprender de estos tres "fracasos"? Reflexionando, concluiremos que deben tener cualidades superlativas para haber logrado su triunfo. . . y sí que las tienen; y en mi análisis como su crítico, quedé asombrado al ver cómo comparten estas sus grandes virtudes. Aún cuando no se conocen entre sí y efectuar diferente clase de negocio, existe mucha similitud entre ellos y en su vida: los tres tienen visión para el futuro, es decir, son edificantes; los tres han venido a menos en alguna ocasión y han sido empujados fuera materialmente, pero no espíritu, aún cuando uno de ellos casi lo fué tambien en esa forma, pues según él mismo me contó, cierta vez proyectó suicidarse. Así que como vé, estos "grandes," al igual que usted y yo -- como la inmensa mayoría -- en un tiempo tuvieron menos que nada, pero hoy no conozco a nadie quien tenga que efectuar menos trabajo; uno de ellos, el más próspero, llega a su trabajo a las. 8:30 A.M. y lo abandona a las 10:30 A.M. Pero no siempre fué la misma historia, hubo un tiempo en que puedo asegurarle, difícil era encontrar a alguien que trabajara más árduamente que cada uno de estos tres. ¿Cómo llegaron a alcanzar su actual situación y triunfo? Bien, Teniendo que desarrollarse lentamente -- tal cual debe hacerlo toda persona que trabaja bastante y bastante quiere decir grandes prolongaciones de horario y tarea -- consciente o inconscientemente aprendieron el arte de duplicar sus esfuerzos. Posiblemente por ejemplo ajeno, por disciplina impuesta por alguien más o quizá por decisión propia, dominaron suficientemente bien el terminante "vamos . . . adelante"; aprendieron a encomendar a otros bastante de su tarea, entrenando de esta manera, a segundos, a terceros y así hasta que hoy, el espíritu o principio que iniciaron hace mucho tiempo, ha sido sostenido y levantado a grandes alturas por aquellos quienes han sido sus seguidores. Y ¿cómo han inspirado a sus seguidores estos hombres? He aquí sus cinco secretos:

1. Con su visión en el futuro. Si los seguidores no podían o no querían ver hacia él, ellos les obligaron a hacerlo tentándoles con su visión, arrancándoles así las anteojeras.

2. Recompensando bien. Me han confesado que ha habido ocasiones en que sus seguidores han recibido mayor recompensa que la que ellos mismos han obtenido, debido a que los, empleados deben ser animados a desempeñar sus trabajos. Y hoy aún cuando ellos se encuentren ausentes de sus seguidores, debidamente entrenados, siguen y ejecutan sus planes leal y fielmente; así que aún cuando estos "grandes" se recrean, su mano invisible y firme está en cada retoño de sus respectivos negocios.

3. Cada uno de ellos participa a sus "seguidores" de sus beneficios.

4. Cada uno es hombre de "hechos."

5. Cada uno es un verdadero y firme patrón, en toda la extensión de la palabra; un verdadero sangre roja; un guía linguísticamente hábil. El premio estará ahí pronto para el hombre de acción, pero la cosa será diferente para el perezoso; es decir que según los méritos será la recompensa: habrá palmeadas en la espalda o puntapié en el trasero.

Llegué al convencimiento de que estas cinco raras virtudes han sido lo suficientemente grandes como para sobrepasar las faces negativas mencionadas en ellos anteriormente:

1. Don de transmitir su gran visión.

2. Esplendidez en el pago de salarios.

3. Satisfacción en participar los beneficios recibidos.

4. Acción.

5. Firmeza en el dominio como patrón.

Permítame asegurarle que tambien usted puede sentir el placer de alcanzar su objetivo como todo un "maestro"; claro que puede llegar a verificarlo, si paga el precio, es decir, si trabaja firmemente por lograr las mencionadas virtudes. Puede aprender a comisionar, entrenar e inspirar a otros, dejando a ellos la ejecución de lo pequeño de la tarea, que dando así en libertad de hacer lo grande. Puede tambien recompensar liberalmente, si no con dinero, puede hacerlo con aprecio, alabanza y ánimo. Puede compartir sus beneficios de esperanza, fe, ideales, inspiración, entusiasmo, optimismo, confianza y hasta con el espíritu de este libro. Puede tambien ser un buen aunque firme patron, llegando primero a ser dueño de su propio destino y lo será si su visión es suficientemente intrépida, su fe suficientemente inmensa y su acción suficientemente fuerte. Convénzase de que puede adquirir estas virtudes y llegar a "grande," a "maestro" en el cumplimiento de su objetivo; si rehusa aceptar que puede hacerlo, le aseguro que ni todos los ejemplos de los filósofos del pasado o del futuro, ni las memorias de los "grandes" idos y por venir, no podrán evitar y salvar su deplorable suerte sin mérito.

Recuerde siempre: "UNICAMENTE CREE Y HABRAS DE VER GOZO COMO RECOMPENSA ETERNA."

¿LE GUSTARIA SENTIR EL PLACER DE CONSUMAR SU META?

¿Está dispuesto a luchar para lograrlo? ¿Está de acuerdo en que, si lo deseamos verdaderamente, no existe impedimento que nos detenga?

¿CUAL ES SU OBJETIVO PERSONAL?

¿Qué tan distante está de su obtención? ¿Cómo piensa verificarlo?

¿ESTA DESARROLLANDO SUS FACULTADES?

¿Cómo puede hacerse más valioso? ¿Ha dominado el arte de saber duplicar sus esfuerzos?

¿ESTA CONVENCIDO DE QUE PUEDE CONVERTIRSE EN

el dueño de su propio destino? Si no lo está, ¿porqué no prueba, con sincero deseo y firme voluntad, el lograrlo?

CAPITULO XXII