Judge Lawrence Huerta: Enriching Our Lives
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Enriquezca Su Vida

Por C. Lorenzo Huerta
©1968.

CAPITULO III:
"LA CAPACIDAD DE DIRIGIR"

"Aprendamos a ordenar de tal manera que inspire el deseo de obedecer."
--MAJ. GEN. SCHOFIELD
"Quien pierde el dominio de sus pensamientos pronto perderá el dominio de sus acciones."
--OBISPO WILSON

Siempre causa admiración y regocijo encontrar a alguien quien sea capaz de asumir el mando, tomar el papel de líder. Cuando tropiezo con algún individuo que tiene el don de ejecutar, el conocimiento de lo que tiene decidido hacer en la vida, comprendo que dicho don de ejecución o tal conocimiento, es nada más y nada menos que la aumentada sombra de su persona.

¿Qué es un dirigente? ¿qué un ejecutivo? E. F. Girard dijo: "Pocos hombres nacieron líderes. El liderato es obtenido por habilidad, actividad, experiencia, conocimiento de los sucesos; por la buena disposición para aceptar la responsabilidad; destreza para adelantar entre las demás personas; una mentalidad amplia y un corazón que permanezca limpio de influencias". Yo me atrevería a asegurar que Ningún ser es líder de nacimiento; las cualidades han de ser adquiridas. El líder, más parece ser retrato de la maestría en el manejo de los puntos principales.

¿Cuáles son los puntos principales del dominio que pueden ser observados en la práctica? Ante todo, nadie puede asumir un mando sino hasta que tiene un urgente motivo. ¿Qué es esa materia intangible? -- Motivo. V. Adler nos dijo: "Los resortes tras toda vida son: motivo. Y éste viene siendo determinado por el punto de vista y el sentido del mérito".

También podríamos llamarle deseo. Deseo de adquisición. "El deseo de adquirir es dulce al alma". Las palabras de Napoleên Hill lo exponen mejor aún: "Toda acciên, no importa su naturaleza o propósito, debe empezar con un intenso y ardiente deseo por algo definido. A través de algún extraño y poderoso principio de 'química mental' el cual nunca ha sido divulgado, la Naturaleza nos envuelve en el impulso de un fuerte deseo, de 'ese algo' que no reconoce la palabra imposible ni acepta el fracaso como realidad". El gran Miguel Angel, oraba: "Señor Dios, concédeme poder siempre desear más de lo que pueda alcanzar." Habiendo logmdo tánto, imaginemos la inmensidad de su deseo.

¿Anhela usted algo? ¿Siente profundo deseo de alcanzarlo? Bien, ESO es lo que lo eleva a la categoría de humano. Estúdielo -- organízelo -- elabórelo.

Así que, la urgencia o empeño, a la cual los psicólogos se refieren como motivo, es la primera característica o requerimiento necesario para llegar a ser líder. La urgencia muere cuando inadvertidamente uno alcanza el estado de saciedad o complacencia -- por lo tanto procure crear nuevas urgencies o deseos que le muevan. Un descontento persistente es escencial para todo anhelo de obtener o adquirir. La satisfacción es como amenaza que occida la maquinaria.

El segundo requisite es Fe. Es imprescindible, antes de tomar un mando, el fomentar una profunda e imperturbable fe en sí mismo y en las facultades para enfrentar cualquier situación. E. F. Girard aseguró: "Fe es un dinamo de fuerza; es la espina dorsal de todos los grandes talentos. Es la flama interior que abarca confianza propia, optimismo y entusiasmo." Para la persona quien la posée, una idea o proyecto jamás ensayado es sólo un paso atrasado. El líder es dueño de una fe que es más grande que la combinación total de la de todos aquellos quienes le rodean y descubre que su fe engendra fe. Cuando todo se ha dicho y hecho, el hombre gusta de seguir a su líder. Pocos tienen la fe en sí mismos que los empuje a hacer aquellas cosas que son capaces de hacer; preferimos, con excusas inventadas, dejar el destino at cuidado de alguien más. Nuestra fe nunca iguala a nuestras habilidades, así que, preferimos apoyarnos en la persona más fuerte que pueda proveer el encendido propio de la chispa del aparato necesario para nuestro funcionamiento.

Es algo formidable el estar asociado a alguien quien tenga profunda convicción de fe. Quien dirige tiene esta fe y por lo tanto inspira a quienes le circundan. La falta de fe crea una atmósfera estática -- su abundancia aplica el estímulo al proyecto haciéndolo saltar hacia adelante, con todo éxito.

Recuerdo que cuando de muchacho alcanzé un tremendo triunfo en mi primer ruta de papelero; fué tanto, que consideré que sería bueno adquirir una adicional; finalmente obtuve tres a un mismo tiempo -- claro está que ésto significaba más horas de trabajo y la tarea de supervisar a otros muchachos que quisieron trabajar conmigo. Busqué el agregamiento de esta responsabilidad porque había desarrollado gran fe en mí mismo. Hubo quienes tomaron ésto como arrogancia de mi parte y después de algunas quejas fuí relevado de dos rutas. Esto sucedió en los años de la depresión y si bien ellos me juzgaron un avaro -- yo me consideré un triunfante. En ese entonces lamenté la pérdida de aquellas dos rutas, pero más tarde en la vida, comprendí que el éxito lo alcanzé viviendo ese corto período de mi vida. Supe obtener éxito; triunfé porque había incrementado mi fe en la adquisición de algo.

La benevolencia, como actitud positiva, puede ser considerada como el tercer requisite para ser líder.

"Espero pasar enseguida a través de la vida, por lo consiguiente, si hay algún afecto que pueda mostrar o cosa buena que pueda hacer por algún semejante, déjenme hacerlo ahora y no posponerto o descuidarlo, ya que no pasaré por este camino de nuevo." Estas palabras fueron dichas por un hombre famoso por su gentileza y benevolencia - William Penn. Toma tan pequeño esfuerzo el ser amables con los demás y sin embargo, este mínimo esfuerzo cosecha la más grande de las recompensas: la satisfacción.

Es una felicidad el ser inspirado, pero más grande felicidad es el inspirar a otros. Carlyle dijo en cierta ocasión: "Sin afecto no puede haber verdadero regocijo." Una sonrisa siempre vence al gruñido. Un consuelo es más grande que una lágrima. El estímulo obtiene tremenda respuesta que no siempre es crítica. Conducirse de modo placentero es mejor que un perpetuo enfado. Una incentiva sonrisa en el momento apropiado, puede actuar como rayo de sol a una flor cerrada; puede ser el punto decisivo en una vida de lucha." La alegría mitiga el infortunio. La condición optimista alumbra la faena diaria de la vida. O. S. Marden nos aconsejó: "Vamos libertando nuestro natural; lanzando a lo ancho los dones de nuestro corazón, dejándolos al sol de la buena voluntad y afecto." El líder sabe ésto y por lo tanto a lo largo del camino de la vida, alienta, estimula a aquellos con quienes tiene contacto. Si usted busca ser uno de ellos, habrá pues de ser una persona benevolente tanto como comprensiva, porque la comprensión es el cuarto requisito. Deberá poseer la destreza de dar instrucciones y conocer la responsabilidad que va con ello. El que comanda, nunca es angosto. ¿Que si sabe regatear? Claro que si, pero recuerda siempre que lo que se baja en el precio, muy seguido es rebajado en calidad. Al pactar, lo hace de una manera amigable -- nunca en estado colérico o en tensión. Es demasiado grande para engañar -- para reñir por trivialidades -- o escuchar cuentos. Puede decirse que el verdadero líder es absolutamente "duro pero justo." Entiende perfectamente la naturaleza humana porque se entiende a sí mismo.

El quinto requisite es la facultad de tener visión. Sueña, sueña, pero los sueños nunca son efímeros. Los recoge y los convierte en acción. Está escrito en la Biblia, "Donde no hay visión, las personas perecen." El líder posee un amplísimo campo de visiên; puede ver la victoria final donde sus semejantes hoy ven únicamente el fracaso. Su imaginación precede meses a sus acciones. Einstein aseguraba "Imaginación es más importante que conocimiento." Y ésto fué escrito por Zu Tavern: "La persona con éxito tiene imaginación. La cosa más grande en el mundo es la persona. La cosa más grande en la persona es el alma; la cosa más grande en el alma es aquello que crea: la Imaginación. Todo progreso, toda acción heroica, es la historia de'una imaginación." Todo líder proyecta su blanco en el futuro -- lo probable -- lo posible -- sí. Y aún el deseo de conquistar lo imposible. Considera consciente que su tiro debe ser más grande que el acto; sabe que escalará las alturas únicamente para engrandecer el horizonte y traer ante su vista alturas más grandes todavía, que habrá de vencer. Más, más, le pide su alma. La visión es el combustible para el fuego del entusiasmo. Harold Sherman dejó asentado: "Algunos de los genios más grandes del mundo fueron hombres y mujeres que se educaron a sí mismos. Visualizaron el éxito por ellos mismos; vencieron por sí mismos todas las desventajas. Primero ganaron las alturas a través de la ejecución y conocimiento de sus fuerzas interferes y de cuándo y cómo atraerlas hacia ellos."

El sexto requisito es la perseverancia en el propósito. Disraeli dijo: "El secreto del éxito es la constancia en el propósito."

Se puede cambiar la manera de pensar pero el propósito continúa. Se pueden alterar los planes, pero el objetivo principal será quien debe guiar, como lo es la estrella para el viejo sabio. Hagamos lo que Emerson nos sugiriera: "Engancha tu carreta a una estrella." No importa la envoltura, la fibra de acero del propósito inflexible está ahí dentro.

Así que los hilos fundamentales que sirven para la trama y urdimiento de un real y afortunado líder son:

  1. Urgencia, deseo o motivo.
  2. Fe.
  3. Amabilidad.
  4. Comprensioón.
  5. Visión.
  6. Constancia en el propósito.

Por estos aspectos individualísimos conoceremos, al verdadero líder. Aquel quien es capaz de tomar el mando, los practica y no se pierde entre los del fondo sino que sobresale predominantemente en poderoso contraste.

Existe algo sobre lo cual cada individuo tiene un absoluto e intrínseco control: su actitud mental.

¿ANSIA SER EJEMPLO E INSPIRACION A LOS DEMAS?

¿Qué grado de visión, amabilidad, comprensión y persistencia tiene?

¿SE CONSIDERA UN BUEN LIDER, EJECUTIVO, PATRON?

¿Posée la rara cualidad de reconocer las aptitudes ajenas?

¿RECONOCE EL NIVEL DE SUS PROPIAS HABILIDADES?

¿Qué nuevos conocimientos necaita adquirir para conseguir acrecentarlas?

CAPITULO IV