Judge Lawrence Huerta: Enriching Our Lives
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Enriquezca Su Vida

Por C. Lorenzo Huerta
©1968.

PROLOGO

¿Hubo tropiezos, desilusiones y errores en su larga trayectoria? Ya lo creo; de ellos estuvo lleno su camino, pero sabiamente supo adquirir ganancia de experiencia de cada uno de ellos y aprendió a no cometer la misma equivocación por dos veces, ni lamentar más de lo natural cada fracaso, sino obtener el mejor provecho del mismo. Esta ha sido su norma y sé que persistirá en ella hasta el final, puedo asegurarlo, ya que yo le conozco mejor que nadie, porque ese muchacho era YO.

Y es mi propósito compartir con usted en estas páginas, algunas de mis experiencias, pensamientos, pasados problemas e ideas, con el ardiente deseo que puedan en alguna forma, aunque pequeña, serle de algún servicio.

INTRODUCCIÓN

En el fondo, muy pocos esperan fallar; creo que usted no lo espera así ¿verdad?

La mayoría de las personas que fallan no saben el porqué sucedió, pero los pocos que triunfan, sí conocen el porqué Aquel verdaderamente triunfante es quien se estima así. ¿Se considera usted una persona con éxito, próspera, triunfante? Y sí qu lo será, si procura objetivos legitimos y posibles. Ahí yace el secreto del triunfo. Recuerde, existe un dorado futuro si intenta el logro de metas prácticas y accesibles; existen también métodos sencillos como los que més delante expongo, que han servido para la obtención de dichos objetivos.

Si se me permitiera considerar como a una vasta familia a los muchos lectores de este mi libro -- poniéndo a mis hijos como miembros de esta familia, así como todo lo referente al triunfo que he extraído a manera de hechos, de la vida de los grandes que he conocido o leído acerca de ellos -- cristalizaría tales métodos bajo seis encabezados y lo mejor que pudiera hacerlo sería así:

PROYECTAR

La primera sugerencia que ofreciera, como lección cuerdamente aprendida, sería la prudencia en el planear.

Toda persona de éxito tiene un nervio central en cada célula, punzando por procurar un fin. Si cada átomo de su cuerpo poseyera voz, todos cantarían al unísono la misma canción. Los verdaderamente grandes nos han enseñado ésto -- que lo que han querido lo han obtenido a través de un plan preconcebido; por lo tanto, usted puede tambien obtener lo anhelado.

La mejor manera de proyectar es haciéndolo sobre objetivos precisos, términos concretos y fechas exactas. Así que, proyecte; pero hágalo; anote ahora mismo ese fin concreto, en condiciones justas y vivirá para ver logrado su plan.

IDEAR

Es el hombre quien provée sus propias limitaciones. Es así que entre más grande sea el objetivo, más grande vendrá a ser el hombre. Es la intención y no el individuo quien establece el triunfo.

Ahorita mismo, mientras lee este libro confiesese que se sabe capáz de hacer más grandes cosas.

Se preguntará, como yo me he preguntado: ¿Cómo puedo hacer cosas más grandes? Bien, esta pregunta la he respondido, para mi propia satisfacción y la respuesta es: completa concentración en un grande e irresistible pensamiento.

Cuando se encuentre solo, con su propio meditabundo YO, conjeture en el ensueño de un enriquecido futuro y anote el resultado concreto a que llegó. Proyecte sobre ese rico futuro vislumbrado y enseguida haga que sus castillos en el aire vengan a ser realidad, edificándolos ladrillo sobre ladrillo, por medio de la acción.

Si no construye primero sus castillos en el pensamiento, jamás los edificará en parte alguna.

DAR PARA RECIBIR

La acción más difícil de aceptar, para muchos, es el saber que se tiene que "dar para recibir." He conocido varios quienes piensan que "el servir al prójimo primero" es un buen precepto para los demàs, no para ellos. Existe una clase definida de personas de negocios que desprecian la idea de que "el cliente siempre tiene la razón"; quienes desdeñan, mofan y escaramuzan la sugestión de que se tiene que "dar para recibir." A diario podemos encontrar personas, quienes al enfrentar a la vida, buscan cómo poder dar lo menos, lo mínimo, concentrándose siempre en la obtención de lo máximo. Siempre tienen una excusa a la mano: "Ese no es mi trabajo," "No puedo pagar porque se me haga ésto," "Toda la gente es trampista," "No se me ha dado la oportunidad," "Soy un tonto por haber hecho tanto." Y así van entonando su triste canción de lamentos esos buscadores de ganancia, mientras que los donantes de servicios pasan silenciosos y rápidos en la carrera. ¡El abandono de la obra mantiene abajo a tantos! Los serviciales tienen interes en sus trabajos y les gusta rendir utilidad sin pensar en la recompensa; cual deberíamos ser -- cual debemos procurar ser.

El servir a los demás, paga. Concedo que no inmediatamente, pero a la larga, siempre paga. Ensaye y compruébelo.

ARRIESGUE

El individuo que busca el triunfo en este tumultuoso mundo, arriesga tremenda y liberalmente. La vida es riesgo constante y es paradógico que quien practica el generalizado juego de "la seguridad primero," es víctima de los antagónicos males. He observado que quienes procuran una bolsa especial para resguardarse de los ladrones, seguido vienen a ser víctimas de ellos. Debemos arriesgar; debemos arrojar hacia un lado las pérdidas y con una sonrisa comenzar de nuevo. ¿Que si puede? claro que puede. Siempre es más grande el temor a la pérdida que lo que ésta es en sí realmente. Al aventurarse en vasto campo a la persecución de grandes cosas, estará confinado a perder y ganar, a ganar y perder. No conozco nada para conducirnos a la obtención de esas grandes cosas, como el correr el riesgo; y entre más grande sea éste, mucho mejor. Cito las palabras contenidas en la obra teatral de Shakespeare "Julio César" -- "La culpa, mi querido Bruto, no yace en las estrellas, sino en nosotros que somos mequetrefes."

RESERVE

Acumule, reúna una reserva. Aún en el caso de disponer sólo de una pequeña cantidad, constrúyala; pase algo de hambre y frío, pero mantenga una reserva. ¿Que es lo que presta seguridad a las más de las personas? La conciencia de que detrás de ellos está un firme respaldo. Para algunos ésto puede que signifique la posesión de una casa; para otros una Póliza de Seguros y para algunos más, un capital; una reserva, no importa cuán pequeña sea, es un caudal dorado.

Permítaseme ver profundamente a los ojos de alguien y diré si juiciosamente posee alguna reserva, porque habré de ver la calma reposada de una alma controlada o la preocupación ansiosa y porfiada de un deudor. Conozco a un hombre quien luchó con la deuda a lo largo de dos años, hasta que por fín pudo lanzar un glorioso suspiro de alivio para a la semana siguiente endeudarse de nuevo por algunos años más, cuando muy bien pudo haber guardado una reserva substancial.

Creo en el aventurarse en el vasto mar de la vida hacia las lejanas costas, ya sea en balsa, bote o vapor, pero sé que en solitario nado no podría hacerse la travesía. Al observar a los hombres osados, descubro que tienen siempre alguna ayuda que los mantiene a flote. Así que, comienze hoy mismo a reunir su reserva -- le aseguro que no se arrepentirá nunca y me dará las gracias por el consejo.

PIDA Y RECIBIRA

Esta es la sexta y última sugestión. Parece algo increíble pero la verdad es que cuando pedimos, sinceramente no esperamos recibir. Pida con franca esperanza. El hombre grande espera que se haga como él desea que suceda.

Veámos, ¿qué espera de la vida? ¿que ha pedido para hoy? ¿qué pedirá para mañana y qué espera para mañana? Tiene derecho a esperar mucho -- porque como lector de este libro creo no es receloso -- y espero que así sea. De cualquier manera, estoy dispuesto a pensar que está disponiéndose para la preparación del señalamiento de una gran meta; elaborar un gran plan; que dará para recibir; que reunirá una reserva y que con constancia encarará los grandes riesgos; que intentará las cosas intrépidas y esperará el triunfo con sincera confianza.

Naturalmente que así lo hará. Está obligado a hacerlo.

Marche pues, hacia su destino correcto.

CAPITULO I