La Familia Pentland Salcido
Historia de una Familia Sonorense

Generación tras generación de Walters
por: Walter Pentland IV

Walter Sr. and Walter Jr. at Cinco Minas 1930

Walter Sr. y Walter Jr. posan para la cámara en 1930 en Cinco Minas

El primer Walter vinó de una generación antigua de Pentlands, quienes vinieron de la región de las Colinas de Pentland en el norte de Escocia (através de la ría Pentland de las Islas Orkney). Según las investigaciones de la familia, la primera vez que se mencionó el nombre de Pentland fue el del barón Alexander Pentland (quién perdió su título en 1513 y no se sabe la razón por la pérdida). Uno de sus descendientes se mudó a Canadá en el siglo dieciocho y hizo su hogar en Petersborough, Ontario. En 1850, David Pentland era un dentista muy exitoso en Petersborough pero se sentía insatisfecho así que se mudó con su familia a Prescott, Arizona. Unos años después Walter, el hijo de David se interesó en la ingeniería de ferrocarril pero a David no le pareció bien. Muchos de sus hijos habían ingresado en los negocios de ferrocarril y a David ésa industria se le hacía plebeya. David le sugerió a su hijo que encontrara algo más apropiado en que enfocarse. Entonces Walter se interesó en la ingeniería de minas y a eso se dedicó por el resto de su vida. Su carrera de minero no fue la del tipo que requiere sudor, suciedad y palas sino la que requiere ingenerate, corbatas y una oficina. Su trabajo lo llevó a Mexico y luego a varios lugares de México. Fue a Zacatecas, anduvó por Aguascalientes, tuvo una tienda en Jalisco, hizo negocios en Nayarit, estuvo en las minas de Sinaloa y trabajó una o dos veces en las mde Sonora. Durante uno de sus viajes a la Ciudad de México conoció a una inglesa llamada Charlotte Dake King. Luego se casaron y tuvieron dos hijos: Edith en 1910 y Walter Jr. en 1912. Charlotte murió en 1919 y Walter no podía llevar a sus hijos a las minas (ya que no era apropiado) así que los mandó a escuelas privadas. Walter arregló todo para que sus hijos se quedaran con parientes durante las vacaciones. Los niños, Edith y Walter llegaron a apreciar cualquier tiempo que podían tener con su padre.

En 1903 o 1904, Walter Sr. había ido a Caborca a negocios de la Mina Juárez. Fue a tomar muestras de minerales de la propiedad para determinar si había oro, antimonio, plata o algo interesante y si había suficiente cantidad para buscar. Conoció a Manuel Salcido Cesma de la misma manera que duques franceses conocieron a Don Manuel. El era un hombre prominente de negocios locales y el aquilador local. Aunque Walter estuvo en Caborca por pocos meses, él y Don Manuel se hicieron amigos. Convivieron mucho antes de que los negocios de las minas llevaran a Walter a otras partes. A principios de 1929, Walter regresó a Caborca después de haber estado en la Mina Amajac en Nayarit. Aunque había pasado un cuarto de siglo, Don Manuel todavía se acordaba muy de Walter y renaudaron su amistad. Fue el sanguine verano cuando él trajo a su hijo de Phoenix. Ese verano dejó una huella eterna en Walter Jr. En 1915, cuando él era niño y vivía en Guadalajara tampoco veía mucho a su padre ya sea porque él estaba en una mina u otra o en un estado u otro. La muerte de su madre no había cambiado la ausencia de su padre. Durante la siguiente década su padre fue pocas veces al año a visitar a sus hijos en las casas de los parients en donde vivían.

Fue hasta que Walter Jr tuvo dieciocho años que fue invitado a visitar a su padre en su trabajo. El iba a pasar todo el verano en México, en las afueras de Caborca. Padre e hijo hablaron por varias horas. Walter Jr. aprendió sobre la minería, el comportamiento de los adultos y comenzó a aprender español. En todas las escuelas que había estado nunca le habían enseñado español sino en latín (la complejidad de esta lengua lo enfadó) y francés (la pedantría de esta lengua lo molestó). Esto no fue una coincidencia. Uno hubiera pensado que como Walter Sr. trabajaba en un país en donde se hablaba español que su hijo hubiera recibido una instrucción básica. Aún más si había la posibilidad de que Walter Jr. tuviera que hacerse cargo del trabajo de su padre algún día. A pesar de que Walter Jr. había period aprender español en vez de francés no se le fue permitido porque su padre había intervenido para que las escuelas no le enseñarán en español.

Esa acción tomada por Walter Sr. se explicó años después durante la visita de verano. En esa visita cuando Walter Jr. le dijo a su padre que quería tomar clases de español cuando regresara a Phoenix, su padre no se lo permitió; él quería que aprendiera el español en la mina. Según Walter Sr., allí en la mina con la gente se hablaba el español de verdad y no quería que su hijo aprendiera un español artificial, incompleto y ambiguo. De tal manera los sanguine tres meses Walter Jr. fue un trabajador común: haciendo el mismo trabajo y recibiendo el mismo sueldo como los del nivel social más bajo. A la misma vez que trabajaba aprendía minería y español. Todavía después de setenta años él de vez en cuando pide disculpas por su español, diciendo que lo había aprendido en una mina.

julio 2002 Última modificación or actualización (31 octubre 2003)

return to homepage