Buscando La Llorona

In Search of La Llorona

by Melissa Sánchez, Melinda Sánchez, Joey Sánchez, Xavier Cruz, and D. Estela Dalton

Once upon a time a group of kids in Barrio Anita wanted to eat some strawberries. They went to the house where an old woman named Judith lived. Judith had the most beautiful strawberry garden. The only problem was that Judith was a witch. But the strawberries were so good! They decided to risk it.

Sure enough, while the children were picking strawberries, Judith came out with a stick of thorns. "Hey you! Get out of my garden! If not, I'll turn you into animals!"

The kids got up and started to run, but half way out of the garden, both Melinda and Xavier tripped and fell. Suddenly Judith turned them into animals. Melinda became a dog and Xavier became a horse. The dog and the horse caught up with Melissa and they all hid together under a bridge that crossed over the nearby Santa Cruz River. All of them started crying. Then they realized that even though two of them were animals they could still talk to each other. But they were so startled, they kept on crying.

After a while, a woman passed over the bridge and heard the crying. "Oh dear. That sounds like La Llorona!" she said to herself, then hurried home.

When the kids and animals heard that, Xavier the horse asked Melissa if she knew anything about La Llorona. Melissa had never heard of La Llorona, then told the others that they needed to find out who La Llorona was.

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The next day Melissa went to the house of the woman on the bridge to ask her about La Llorona. The woman told her this cuento:

"La Llorona was a woman who threw her children into the river. When she died and went to Heaven, Saint Peter told her she could not go in without her children, so now she roams the earth looking for them. Everywhere that water runs or rain falls, you can hear La Llorona wailing, saying 'Where are my children?"'

While Melissa listened to this story, the horse and the dog also went to find out about La Llorona from the other animals. Though they knew how to communicate as humans, they also could understand animal-language. They ran into a jack rabbit named Joey and they asked him if he knew anything about La Llorona.

"I know a little bit about her," Joey said. "I know that she has been heard along the acequia in the barrio. Come with me, I'll show you where"

When they arrived at the irrigation ditch, Antoinette the mocking bird was sitting on the branch of a mesquite tree, singing. Melinda the dog asked her if she knew anything about La Llorona.

The mocking bird answered, "I have heard a little about La Llorona from other animals, but I have never seen her. But there is someone I know who can tell you more. Come with me, I'll show you where."

They went to find Franklin, the night owl, who flew down just as they arrived. Xavier the horse looked up and asked Franklin what he knew of La Llorona.

The wise owl said this. "I have seen La Llorona and she has spoken to me. She told me her very, very, very sad story." And then the owl told them what La Llorona had told him.

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'Mine is a very sad story. I was a very beautiful woman, but very poor and I fell in love with the very handsome son of a very rich man. In those days poor people could not marry a rich person very easily. When I got pregnant both of our families made me get rid of my child. So we decided to leave and start our family somewhere else. This handsome rich man was not used to living with the poor and every time I got pregnant, he became very angry. 'Another mouth to feed!' he'd say. In order to make him love me, I quietly got rid of all of our children. I'd take them to the river, put them in the water, and let go. Finally, my husband left me and I died trying to cross the river.'

'When I got to Heaven, Saint Peter told me I could not go in until I found all my children, so now I go wherever water flows crying for my children so we can all go to heaven and be together. On rainy nights or where water runs in rivers, down (p. 34) washes, or acequias, I go crying for my children'

"And that is what La Llorona told me," the owl said.

After hearing the story, the animals thanked the owl and went to share what they'd heard with Melissa.
Later on that day, Melissa and her animal friends went back to the house where Judith the witch lived. "We came to say that we're sorry for stealing your strawberries," Melissa said. "If we tell you the story of La Llorona will you please turn Melinda and Xavier back into people?"

Judith the witch stared at the girl, the horse, and the dog at her door. She had always wanted to know the true story of La Llorona. She had only ever heard strange legends before, and no telling of the story was ever the same. But how is it that these silly children, now animals, would know the true tale?

Before she could say no, Melissa began to tell her the story. And before she knew it, she had agreed to transform Xavier and Melinda back into children. So grateful was she to finally know the true tale of La Llorona that she invited the children to come pick strawberries whenever they wished.

Knowing what they knew now, however, they saved strawberry picking, swimming, and river walks for sunny days only. Who knew who they'd run into on rainy nights?

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Buscando La Llorona

por Melissa Sánchez, Melinda Sánchez, Joey Sánchez, Xavier Cruz, y D. Estela Dalton

Había una vez un grupo de niños en Barrio Anita quienes querían comer algunas fresas. Fueron a la casa donde vivía una señora Ilamada Judith. Judith tenía el jardín de fresas más bello. El único problema era que Judith era una bruja. iPero las fresas eran tan buenas! Decidieron tomar el riesgo.

Por supuesto, mientras los niños estaban recogiendo las fresas, salió Judith con un palo de espinas. "Oigan, ustedes. Salgan de mi jardín! Si no, los transformaré en animales!"

Los niños empezaron a correr, pero antes de salir del jardín, Melinda y Xavier se cayeron. De repente, Judith los conviertió en animales. Melinda se conviertió en un perro y Xavier en un caballo. El perro y el caballo alcanzaron a Melissa y todos se escondieron debajo de un puente que cruzaba el Río Santa Cruz que quedaba cerca. Todos Iloraban. Entonces se dieron cuenta que aunque dos de ellos ahora fueran animales podían todavía comunicarse entre ellos. Pero de tanto miedo seguian llorando.

Después de un rato, una señora pasó por el puente y oyó los Iloridos. "Dios mío. Eso suena como la Llorona!" dijo a sí misma y corrió a su casa.

Cuando Melissa y los animales oyeron eso, Xavier el caballo le preguntó a Melissa si sabía algo sobre La Llorona. Melissa nunca había oído de La Llorona, y les dijo a los demás que deberían saber quién era La Llorona. Al próximo día, Melissa fue a la casa de la señora del puente para preguntarle sobre La Llorona. La señora le contó este cuento: "La Llorona fue una mujer que tiró sus niños al río. Cuando ella se murió y se fue al cielo, San Pedro le dijo que no podía entrar sin sus niños, y ahora ella camina por la tierra buscándolos. En cualquier lugar por donde corre agua o cae Iluvia, puedes escuchar La Llorona Ilorando, diciendo, '¿Donde están mis niños?"'

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Mientras Melissa escuchaba el cuento, el caballo y el perro también se fueron a saber algo más de La Llorona con los otros animales. Aunque sabían comunicarse como seres humanos, también podían entender el lenguaje de los animales. Se encontraron con un conejo llamado Joey y le preguntaron si sabía algo de La Llorona.

"Sé un poco sobre ella," dijo Joey. "Sé que se le oye cerca de la acequia en el barrio. Vengan conmigo, les enseño dónde."
Cuando Ilegaron a la acequia, Antoinette Ia Sinsonte estaba sentada en una rama de un mesquite cantando. Melinda, la perra, le preguntó si sabía algo de La Llorona.

La sinsonte contestó, "He oído un poco sobre La Llorona por los otros animales, pero nunca Ia he visto. Pero hay alguien que conozco que les podría decir más. Vengan conmigo, les enseño dónde."
Se fueron a buscar Franklin, el buho. Se pasó al suelo exactamente cuando Ilegaron. Xavier el caballo lo miró y preguntó que sabía de La Llorona.

El buho sabio y viejo dijo: "He visto a La Llorona y me ha hablado. Me contó su historia muy, muy, muy, muy triste." Y entonces el buho les dijo lo que La Llorona le había dicho.

"`El mío es un cuento muy triste. Yo era una mujer muy hermosa, pero muy pobre y me enamoré del hijo guapo de un señor muy rico. En esos días la gente pobre no podía casarse con una persona rica muy facilmente. Cuando me embaracé ambas familias me forzaron a deshacerme del mi niño. Entonces nosotros decidimos irnos y empezar nuestra familia en otro lugar. Este hombre rico y guapo no estaba acostumbrado a vivir con los pobres y cada vez que me embarazaba se enojaba mucho. 'Otra boca para darle de comer,' decía. Para asegurarme de que el me quisiera, yo me deshice de todos nuestros hijos. Los Ilevaba al río, los ponía en el agua y los soltaba. Finalmente, mi esposo me dejó y yo me ahogué intentando cruzar el río.'
'Cuando Ilegué al cielo, San Pedro me dijo que no me podía dejar entrar hasta que encontrara a todos mis hijos. Entonces ahora voy a donde corre el agua por los ríos, por los arroyos o por las acequias, voy Ilorando por mis hijos.'"

"Y así me contó La Llorona," dijo el buho.

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Después de escuchar el cuento, los animales le dieron las gracias al buho y fueron a compartir lo que había escuchado con Melissa.

Más tarde, Melissa y sus amigos los animales regresaron a Ia casa donde vivía Judith la bruja. "Venimos a ofrecer disculpas por haber comido sus fresas," dijo Melissa. "Si le contamos la historia de La Llorona podría por favor covertir a Melinda y Xavier en personas otra vez?"

Judith Ia bruja se quedó mirando la niña, el caballo y el perro en su puerta. Siempre había querido saber la verdadera historia de La Llorona. Solamente había oído leyendas extrañas antes, y niguna de las versiones era igual. ¿Pero cómo era que estos niños, ahora animales, podían saber el cuento verdadero?

Antes de que pudiera decir no, Melissa empezó a contarle la historia. Y antes de que la bruja se diera cuenta, había aceptado convertir a Xavier y Melinda en niños otra vez. Estaba tan agradecida por saber finalmente la verdadera historia de La Llorona que los invitó a recoger fresas cuando ellos quisieran.

Pero sabiendo lo que ahora sabían, dejaron la recogida de fresas, la nadadas y las caminatas por el río solamente para los días soleados. ¿Quién sabe con quién podría encontrarse en las noches Iluviosas?

pg 32-2

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